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Es difícil imaginar las malas condiciones en que algunos burros se encuentran en España y Portugal. Hemos rescatado algunos burros que han sido tan maltratados que su recuperación es muy difícil de conseguir. Ya contábamos con Bono, quien perdió una de sus patas, y ahora tenemos a Margarita y a Flor, dos burras rescatadas en Madrid de un campamento de gitanos.
Fueron confiscadas por la policía local de Madrid y posteriormente recogidas y cuidadas por AMIBURRO, una asociación local que coopera con nosotros en aquella zona. Les dieron allí la atención primaria necesaria para que pudieran viajar a nuestro refugio. La condición de Margarita es terrible.Sin embargo, ha estado bajo tratamiento durante dos meses y todavía siente gran dolor por todo su cuerpo. Sus cascos están tan mal que le cuesta caminar y estar de pie. Tristemente, tuvimos que tomar la decisión de poner a Margarita a dormir, aunque al menos las últimas semanas de su vida fueron más agradables. |